La invitación es clara: ‘LA SOCIEDAD ARGENTINA DE ENDOCRINOLOGÍA Y METABOLISMO lo invitan el 24 de JUNIO de 2022 a participar de la inauguración de una SALA en HOMENAJE al Profesor Dr. Roberto J. SOTO».
La noche en Buenos Aires es fría y el tráfico, como siempre, infernal. La fachada del edificio dónde se desarrollará la actividad es impactante.
Y una vez dentro del mismo se puede pensar que redactar una simple crónica de un acto puede ser aburrida y poco interesante. Porque es describir lo más detallado posible un evento y nada más. Emoción: cero.
Pero esta vez es distinto, pues en esta oportunidad se sumaron tres factores:
El combo es perfecto. Y el acto comienza con una frase que es el meollo central de este tipo de eventos: » La SAEM ha decidido homenajear a sus Grandes Maestros» y Roberto J. Soto fue uno de ellos pues ha contribuido enormemente al desarrollo de la especialidad por sus aportes académicos, científicos, docentes y humano».
Pablo Knoblovits, al respecto señaló: » Siempre quise ser Endocrinólogo y cuando estaba en la residencia de Clínica Médica tuve la oportunidad de entrevistarme con Soto quien amable y formalmente me dijo que cuando terminara mí formación clínica lo viera para incorporarme. La vida me llevó por la Andrología pero su entrevista me impactó «.
Luego tomó la palabra Alicia Gauna quien y sin caer en sensibliserias, con emoción se refirió a su mentor:» Soto firmaba cómo Profesor Dr. porque llegó a Profesor Emérito que es la máxima distinción que brinda la Facultad de Medicina de la UBA. Pero el título de MAESTRO se lo brindamos quienes estuvimos con él y es por el respeto y la admiración por sus conocimientos. Por poseer la sabiduría y la capacidad de influenciar a su entorno y ser el artífice de la creación de los Servicios de Endocrinología del desaparecido Hospital Rawson y luego del Ramos Mejía. Porque mediante su ejemplo ha transmitido valores y enseñanzas que van más allá del conocimiento formal. Porque a raíz de la creación de la Primera Residencia en Endocrinología con su enfoque asistencial y académico permitió la formación sistemática de especialistas que ahora están dispersos en todo el país».
Seguidamente Ester Pardes remarcó todas las cualidades de Soto y su excelente experiencia como residente.
Acto aparentemente finalizado. Correcto. Formal. Emocionante. Pero no. Hubo más. En forma espontánea y cómo en un fogón de adolescentes comenzaron anécdotas como la de Gerardo Sartorio quien acompañó a un amigo y al salir Soto le dijo que como era un estudiante avanzado de Bioquímica quería empezar a trabajar con él «y me quedé 45 años a su lado sin tutearlo». Y Graciela Staldecker con su primera entrevista: » me preguntó si pensaba quedar embarazada enseguida, como al pasar y estuve a su lado tantísimo tiempo siempre cumpliendo a rajatabla el horario». Y Gustavo Rocatagliatta quien dijo «para Soto lo más importante era el paciente «. Y Carmen Cabezón que resaltó su tremenda capacidad de trabajo y sus peleas con los Jefes de Clínica Médica . Y Pepe Silva Croome que con su locuacidad expresó:» éramos tan jóvenes y lo único que a Soto le molestaba tremendamente era que vayamos al bar. Si lo veíamos por el pasillo literalmente desaparecíamos.
Podían haber seguido más tiempo por el clima festivo reinante pero, descubrir la placa acuciaba y el lunch también. Hubo brindis. Hubo sensación que estas actividades sociales valen la pena a pesar del tiempo gélido de Buenos Aires. Y se recuerda algo:» que expresó Graciela Alcaraz :» Soto no representa solo al Departamento de Tiroides, abarca a toda la Endocrinología». Ni más ni menos.